F. A. von Hayek, en sus escritos siempre menciona la presencia de una sociedad del conocimiento como parte de una civilización, sin embargo, no deja de lado a la existente ignorancia que es parte de la sociedad, la cual es igualmente o mayor al conocimiento, por ello nos dice:
“Nuestra familiaridad con el mundo civilizado tiende a ocultarnos la realidad más importante que el mismo encierra: el hecho de que, gracias a él, disponemos de conocimientos que directamente no podemos aprehender. Y uno de los mecanismos utilizados por la civilización para ayudarnos a superar esa limitación del conocimiento personal consiste, no en la adquisición de nuevos conocimientos, sino en la más adecuada utilización de los que, dispersos entre todos, existen ya.”
Tal y como lo indica, el hombre per se, sólo conoce una parte de todo lo que el mundo ofrece, sin embargo, ignora todo aquello que se escapa de su comprensión, educación, cultura o círculo social.
Por lo que es muy utópico suponer que en algún momento de la historia del hombre, persona alguna, común y corriente, haya podido tener toda la omnisciencia u omnisapiencia de las ciencias conocidas y no conocidas por la humanidad. Este hecho es difícil, sino es que imposible de determinar, puesto que según se han desarrollado las diferentes civilizaciones, todas han aportado de alguna manera u otra su conocimiento al resto de la población mundial. Sin embargo, no todo el tiempo ha sido para aportar cosas nuevas, en la gran mayoría de ocasiones ha sido para corregir aquello que ya se creía completamente descubierto o real, y que estaba comprobado por los eruditos de su época.
Un hecho insoslayable, es que todo lo que continuamente se descubre, no nos hace más sabios o inteligentes, por el contrario, demuestra fehacientemente que se es más ignorante de lo que alguna vez se pudo creer, esto derivado a que cada avance científico que se llega a tener, ayuda a entender mejor aquello que en su momento no se pudo comprender, y más aún, provee una nueva forma de ver las cosas. Empero, conforme la ciencia avanza, este suceso se estará repitiendo una y otra vez, constituyéndose en un círculo vicioso de ignorancia versus conocimiento.
Ahora bien, hay que reflexionar un momento, sobre qué tan ignorante se es como sociedad al conceptualizar y apropiarse de las falacias de aquellos que pretenden gobernar o educar a los demás sobre sus propios intereses y fines egoístas; es por ello que la interrogante acá sería ¿qué tanto la misma población alimenta esta Sociedad de la Ignorancia?, tristemente todos alimentan a este gran monstruo durmiente, puesto que no hay una verdadera preocupación por aprender nuevas formas, técnicas o métodos de llevar una verdadera educación y formación personal, dejando a otros que sean los que manipulen a aquellos sobre los cuales ejercen su influencia en base a sus deseos, zarandeándolos de un lado a otro; todo esto se debe al gran conformismo generado dentro de la civilización, y que ha llevado a una costumbre cultural de que cualquier estupenda idea que se le ocurra a un grupo de personas llenos de envidia y codiciosos de poder, en pro de sus intereses personales, solventarán las necesidades de cada individuo que conforma la sociedad.
Es importante no hablar únicamente del conocimiento que se encuentra disperso en la sociedad, sino también abordar con seriedad su contraparte, la ignorancia dispersa en la sociedad. Ignorar este hecho, es como negar la existencia misma de la humanidad, puesto que en su praxeología, hace uso de una o de la otra para determinar lo que va a realizar, y gracias a la inminente ignorancia que toda persona posee, y ante la conciencia de aquella persona que la posee, da inicio a la búsqueda de una respuesta que llegue a satisfacer su necesidad, promoviendo en ella un desarrollo tanto individual como colectivamente.
Por lo supra mencionado, no es inane reconocer la ignorancia que cada individuo posee, y partiendo de dicha premisa, se da inicio a la búsqueda de las respuestas a las interrogantes que se posean, contribuyendo así a la sociedad del conocimiento, y logrando con esto alejarse poco a poco de la omnipresente sociedad de la ignorancia.
Es fácil ver y notar que hoy día el mercado guatemalteco se encuentra completamente intervenido, y desafortunadamente es muy difícil penetrarlo, no digamos permanecer en el, ya que todo el sistema existente, está completamente hermetizado por los intereses políticos y privados de aquellos que en realidad ostentan el poder.
Sin embargo, Hayek no pudo apreciar las grandes bondades actualmente provee la era digital, el cual crea un nuevo espacio para esta gran sociedad, y por obvias razones, para bien o para mal, no hace mención de ella en sus escritos; dicho sistema, el cuál carece de un único dueño, permite apreciar lo que el autor menciona, con relación a la libertad de intercambio, sin el proteccionismo, ni nada por el estilo.
Guatemala durante los últimos años del siglo veinte e inicios del veintiuno, el acceso a la red global de internet era demasiado escaso, y por ende a un costo poco accesible; afortunadamente la población de alguna manera ha logrado despertar de esta pausa digital en la cual se hallaba sumergida, permitiendo así el acceso a muchos lugares, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel global, hoy día es tan fácil acceder a cualquier tipo de información, con tan sólo poseer un dispositivo de un costo no mayor de trescientos quetzales, algo nunca imaginado en la historia guatemalteca.
La era digital, ha sido el promotor de una gran sociedad, nunca antes imaginado, rompiendo fronteras e idiomas, permitiendo una transacción de persona a persona, sin importar dónde se encuentre cada una de ellas.
Pero como todo avance y progreso de la humanidad, en el internet se pueden encontrar tanta información, y lo mejor de todo es que no se encuentra estática, continuamente cambia al ritmo del progreso del hombre y las sociedades. Dicho recurso, también tiene sus propias consecuencias, ya que se puede tener en la palma de la mano, todo lo bueno y lo malo que el mundo ofrece, así como doctrinas falaces que pueden engañar o desviar las correctas conceptualizaciones de los términos, en otras palabras, es un arma de doble filo, sino se sabe utilizar y aprovechar al máximo.
Es por ello que se puede concluir que, la ignorancia y la limitación de accesos a los desarrollos tecnológicos, son de gran valor para los gobernadores de la nación, ya que de esta manera pueden mantener sumisa a las grandes masas, puesto que únicamente estimulan la carencia de criterio y opinión. Así mismo, los habitantes tienen muy en claro todo aquello que por generaciones se les ha estado enseñando desde el seno del hogar, preceptos que lejos de ayudarles a buscar una forma de poder liberarse de las cadenas de su propia auto esclavitud, las fortalecen y colocan más seguros, para que las mismas no se rompan con facilidad.
Este problema generacional, ha creado grandes sociedades de la ignorancia, las cuales han sido grandemente aprovechadas por aquellos lobos rapaces, sedientos del poder, y que para desgracia de los guatemaltecos, han tenido un gran poder e influencia sobre la población en general, llegando incluso a las iglesias, escuelas, universidades y hasta el propio hogar.
Es por ello que se hace necesario aprender y aprehender, tanto de los científico como de lo empírico, para lograr tener una formación personal, conociendo de la historia, no sólo de Guatemala, sino de otras naciones, pero sobre todo, conocer las diferentes perspectivas de los sucesos, y no únicamente de las falacias que desean dar como doctrina al mundo, sino las internalidades de los mismos, logrando con ello la superación personal, y el crear una opinión más objetiva de los eventos, y no por medio de la influencia del entorno de los intereses demagógicos, los cuales constantemente asechan a las personas.
