Libertad y libertades

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos

F. A. von Hayek, tiene una particularidad en sus escritos, y es el uso con propiedad y correcto de las palabras, por tal razón, no es de extrañarse que le diera tanta importancia el identificar lo que a él le interesaba denotar con la palabra libertad, no tanto en su uso coloquial, sino en el verdadero significado del mismo.

La palabra libertad se deriva del vocablo en latín libertas, el cual tiene varios significados.  Sin embargo, lo que interesa es conocer lo que Hayek quiere indicar con dicho vocablo.  Así que, se puede decir que la libertad es la reducción de la coacción sobre las personas, y de esta ausencia de coerción, nace la voluntad del hombre, lo cual se le denomina la libertad individual o personal de aquel que la posee.

Es necesario indicar que el individuo per se es libre, y que no puede ser limitado, a menos que exista un exceso de coerción para dicho fin, destruyendo así la identidad de aquel a quien se ha sometido.  Sin embargo, es bien comprobado que una persona que ama y se deleita en la libertad, difícilmente se le privará de la misma.  Es decir, un individuo puede estar encarcelado, y ser vetado de su libertad de locomoción, más no de su libertad de pensar y sentir.  Si bien es cierto, que el estar confinado a un espacio determinado, puede limitar el desarrollo intelectual y espiritual de la persona por la carencia de recursos o accesos a ciertos instrumentos de aprendizaje, no se le restringe el seguir progresando.  Ahora bien, ¿Cómo es posible?, según Hayek, un individuo puede estar delimitado de hacer equis o ye acción, sin embargo, el que tenga que seguir ciertos parámetros, no implica que éste tenga que hacerlo exactamente al pie de la letra, dándole así un margen mínimo de libertad, pero aun así, sigue siendo libre en decidir en la forma que hará aquello que se le está requiriendo.

La libertad interior de un ser, nada tiene que ver con el albedrío, puesto que el primero, es la sensación de no sentirse esclavo de otro, mientras la segunda, se refiere más a actuar en base a ciertas normas pre establecidas por la deidad.  Hayek, menciona un aspecto importante con relación a la libertad interior, la cual lo ejemplifica como

“la influencia de emociones temporales, la debilidad moral o la debilidad intelectual.  Si una persona no acierta a hacer lo que después de sobrias reflexiones ha decidido, si sus intenciones o fortaleza le fallan en el momento decisivo y no lleva a cabo lo que en cierta medida todavía desea hacer, debemos afirmar que no es libre, que es ‘esclava de sus pasiones’”.

Es curioso ver, la forma en que un individuo se puede privar de su libertad, sin necesidad de un ente externo, y es ahí donde se puede demostrar que la única forma en que una persona pueda ser expropiada a cabalidad de su libertad, es por ella misma.

Dicha capacidad de determinar lo que uno desea alcanzar en la vida, y de los actos que lo lleven a alcanzarlos, ayudará a satisfacer los deseos, metas y objetivos trazados.  Sin embargo, la premisa que no tiene variante, es que la libertad es la ausencia de limitación y coacción, ejercida por un tercero, sobre aquel que desee dominar, pudiendo ser una persona individual, grupo de persona, o el gobierno mismo.  Ahora bien, si la libertad es la ausencia de la coacción, es incorrecto pensar que el poder se obtiene por la búsqueda de la libertad; y menos aún considerar que la libertad es el medio para alcanzar el poder.  Esto es una aberración a todas luces, la libertad no es para ejercer dominio o compulsión sobre otras personas, más bien, busca el bien común de aquel que la desee tener en su vida.  La libertad como medio de alcanzar poder, no podría coexistir, porque la última, destruiría la primera.

Lamentablemente, éste principio tan valioso de la libertad, no es de interés para los politiqueros que profesan proveerla como un derecho innato al ser humano, y lo único que buscan es beneficiarse de aquellos quienes le siguen y apoyan, utilizando métodos coercitivos, según ellos en la búsqueda de tan anhelada libertad.  Por ello, las naciones históricamente han procurado ser libres, para no ser subyugados por sus gobernantes, tanto locales como extranjeros.  Dando así lugar a la disminución de la coacción, y tener la sensación de libertad.

Un punto a considerar, es que derivado a la esclavitud del hombre, la cual ha existido en el transcurso de la historia, se ha hecho mal uso del término libertad, y la confunden constantemente con libertades.  La diferencia entre ambos, radica que la libertad nos permite actuar en base a todo aquello que no ha sido prohibido o restringido, mientras que las libertades, permite hacer todo aquello que ha sido prohibido, dando como resultado un caos, debido a que no se buscaría la libertad para un bien común, sino única y exclusivamente para intereses particulares.  Razón por la cual, se ha recurrido a tener leyes, que permitan la armonía entre las personas, por medio de la coacción, ya que al requerir de una certeza jurídica, la única forma de llevarla a cabo es por medio de la imposición de castigos o privación de la libertad del que ha violado la ley, con el único fin de salvaguardar a los inocentes y pro de la libertad de aquellos que sí la han observado la ley. 

Para infortunio de nuestro país, hoy en día, éste poder coercitivo, con que se le facultó al estado en pro de la defensa de la libertad, ha sido completamente adulterado, al grado que únicamente velan por el bien de una persona, y no les importa sobre pasar sobre los derechos de otros; tal es el caso tan observado en los últimos años, en que la mujer tiene superioridad sobre el hombre, llegando al grado que para protegerla, se le priva al hombre el derecho de ser igual ante la ley, violentando y vulnerando todo aquello por lo cual se ha luchado por tiempos inmemorables, la libertad.  Este deleznable suceso está destruyendo a la sociedad, que se puede ver que las personas que están involucradas en temas de extorsión y sicariato, en su mayoría los lideran mujeres, o son parte de estos grupos, esto porque están protegidas por la paternalidad de la ley, creando así un impacto dañino y corrosivo a las familias guatemaltecas.  De seguir así, este daño podrá ser irreversible e irreparable, porque únicamente buscan una aparente una justicia, en lugar de proteger al inocente.

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