Ad libitum, tan anhelada y desconocida

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos
 

Ad libitum, tan anhelada y desconocida


En la historia de Guatemala, el tema de la libertad, ha sido abordado en varias ocasiones, inclusive, se ha peleado su protección, desde el uso de la pluma y de palabras, hasta el derramamiento de sangre, desde la promulgación de su existencia, hasta la lucha en contra de aquellos que detentan contra ella.


El hombre, ha demostrado que procura luchar por el ad libitum, hasta alcanzarlo, sin importar qué medios necesita utilizar para ello, tras obtenerlo, se empieza a denotar un desarrollo social impresionante, siempre y cuando se apeguen a los principios básicos de la libertad, como lo es, la responsabilidad, el derecho a la vida y a la propiedad privada.

Pero ¿qué es lo que llega a suceder con el paso del tiempo?, ¿por qué se pierde la libertad tan fácilmente?, este fenómeno, se da, tras la intervención y el manoseo de las leyes promulgadas, las cuales en un inicio fueron desarrolladas para proteger al individuo, y, sin embargo, no logran prevalecer con el transcurrir del tiempo.

Un hecho que nunca se debe olvidar, es que el hombre por sí mismo, nunca ha sido, ni será cien por ciento libre, ya que desde que nace, éste no puede elegir muchas de las cosas que le gustasen decidir, como lo es su propio nombre, país, etnia, idioma, cultura, entre otros; así mismo, vive inmerso en un núcleo familiar, sin importar la estructura que ésta posea, en el que existen reglas y normas, para conservar la armonía y el bien común de los miembros que la conforman, las cuales irá adoptando y haciéndolas propias durante su desarrollo y crecimiento.

Ahora bien, cuando el individuo crece, llegará el momento en que podrá discernir y razonar, por lo tanto, estará facultado para tomar decisiones, no importando que sean buenas o malas, pero pese a ello, lo hará.  No será, sino hasta este momento, que notará las reglas previamente instituidas en el hogar, de las cuales, estará a favor de algunas, y en contra de otras.  Por lo que, se le hará más fácil obedecer aquellas que son afines a sus deseos, haciéndolo de manera voluntaria, mientras tanto, habrá, otras que no le convienen respetar, por lo que será sometido a acatarlas, aún en contra de su propia voluntad.

Es por ello que se ha explicado de diferentes maneras, que la libertad nace desde el individuo, y que después ésta la desarrolla en la sociedad, sin importar, el número poblacional que posea.  De modo similar, la esclavitud, o, dicho de otra manera, la pérdida del ad libitum, se produce exactamente igual, primero la pierde el individuo, y posteriormente termina perdiéndola la sociedad completa.

Es un hecho insoslayable, que este proceso se convierte en algo cíclico, que se repite a lo largo de la historia, sin importar nación, cultura, época, etnias, costumbres, o religión. Simplemente, se repite la esclavitud individual, sí, la denominada y bien definida, esclavitud individual.  Ahora bien, ¿qué esclavitud es esta?, el mismo Hayek  la define que aquella a la que se someten voluntariamente o desapercibidamente cada personaje de la sociedad, derivado a la entrega y sumisión de sus propias pasiones, intereses y deseos, los cuales crecen de forma descontrolada, llegando a constituirse éstas en amos del aquel que deja que se desarrolle en su persona, y de una manera casi sin percibirse, genera un daño tan grande, que el único fin, será la destrucción de su misma existencia.

Otra forma de perder la libertad, es cuando la persona per se, no logra entender cuáles son sus límites, y detenta contra la de aquellos que están a su alrededor, sacando provecho y beneficio a costa de éstos; éste personaje da inicio a la destrucción de su propia libertad, en manera deliberada, y la de su prójimo.

He aquí, el señalamiento de las dos formas más comunes, en que una persona, de manera individual, condena su existencia, y de forma premeditada, aunque en realidad desconozca cuál será el fin de sus actos; dicho mal, se puede comparar como el cáncer, que, sin notarlo, está creciendo en su interior un gran mal, de forma acelerada, destruyendo las células benignas del área que está atacando, de manera que cuando la persona se percata de ésta enfermedad, ya es muy tarde para tratarlo, y por ende, su único resultado, es la muerte misma; lo peor de esto, es que no sólo le afecta en forma aislada, sino que también perturba la paz y la tranquilidad, de los seres que lo rodean.

En base a lo indicado en el párrafo supra mencionado, se puede determinar que, el hombre per se, necesita conocer el precio y los beneficios que la libertad le provee, lo cual, no sólo será a nivel social, sino también a nivel emocional, espiritual y físico.

Actualmente, se tiene una mala conceptualización sobre las normas y las reglas, porque se cree que éstas destruyen la libertad del hombre.  No existe precepto más falso que este, ya que, son precisamente dichas normas de convivencia, siempre y cuando sean generales, universales, impersonales, y abstractas, lo que permitirá la preservación de tan anhelado ad libitum, sin importar, quién trate de detentar en contra de ella.

Irónicamente, el cumplimiento de estas normas y reglas generales, son las que permiten la evolución de la libertad, dentro de toda sociedad; es por ello importante dar a conocer este precepto, ya que ha sido mal interpretada, al grado de ser atacada esta premisa, por la falta de entendimiento y comprensión de la misma.

Sin embargo, se desconoce hasta la fecha, cuál sería la mejor metodología a utilizar o implementar, para la difusión y comprensión de dicho valor tan importante en la vida de cualquier ser humano, tomando en cuenta, que no existe ninguna fórmula mágica, que permita replicar un modelo específico, para la institución o establecimiento de la libertad, de una manera pacífica y voluntaria, en cada individuo que conforman los diferentes grupos sociales.  Permitiendo con ello, que la sociedad misma, la adopte como su modus vivendi, sin que se instituya como una imposición de otros, o peor aún, en una obligatoriedad legal.

¿Qué hacer entonces?, si los mismos hombres desconocen el valor de esta premisa, provocando con ello, un gran vacío en el carácter del individuo, por lo que no tardará en aparecer algún fabuloso Diputado del Congreso de la República de Guatemala, que promulgue una iniciativa de ley, para establecer de una forma inexcusable la libertad de todos los guatemaltecos; y para desdicha de los mismos ciudadanos, será aplaudida y venerada dicha propuesta, puesto que nadie en el pasado se ha preocupado por velar este derecho inherente al ser humano, el cual es innato en su existencia, a menos que por voluntad propia, desee por sí mismo ser esclavo de otro, o se encuentre en una postura en la que se ve obligado a ser esclavo de otro.
Dichos diputados, para lograr este objetivo, utilizan las necesidades de la sociedad, para transformarlos en mensajes subliminales en sus campañas demagógicas, y bombardean constantemente sus propósitos egoístas, sobre los habitantes en general, sin importar dónde vivan, su etnia, costumbres, nivel académico, religión, edad, género, por mencionar algunos aspectos; y logran con ello, el voto de todos aquellos a quienes logran penetrar su mente, siendo manipuladas por el mensaje transmitido.

Es de lamentarse cómo la manipulación, para llegar a una coacción sobre aquellos que serán gobernados, y quienes poseen bases o valores pocos enraizados en su carácter, se dejaran llevar por la corriente del mejor discurso demagógico promulgado; por estas simples razones, entre otras, el mensaje demagógico en una campaña política, se ha convertido en una profesión, en la cual muchos han sacado gran lucro, por el simple hecho de asesorar a uno o varios políticos partidistas, los cuales, seguramente hasta han perdido los escrúpulos, principios, valores y ética, ya que no les importan que al ganar su asesorado, cumpla o no con el discurso ofrecido durante su proselitismo.

Por ello, se considera necesario explicar temas básicos, sobre esta materia, tales como, la observancia de la ley o normas, ora legales o religiosas, las cuales permiten a la persona ser libre, o bien sea, en el peor de los casos, cumplir con la condena que contrae la desobediencia o inobservancia de la misma; así mismo, la recompensa a obtener, por practicar la observancia de las mismas, siendo ésta precisamente la libertad, ya que se encuentra ajeno de aquella culpa, que se le pudiese condenar.

El punto a enmarcar, es que la coacción y la libertad, son dos antónimos muy evidentes, y sin embargo, no puede existir uno sin el otro, imperantemente unidas para describir claramente el significado de su opuesto.  Tal como se ha definido, la libertad es la menor existencia de la coacción, y la coacción se define como la ausencia de la libertad, al momento en que se somete un individuo a la voluntad y servicio de otro, según sea el caso; primeramente, se puede decir que es la obligación por razones físicas (To compel), y la otra que es originada por alguna persona (To coerce).

Ahora bien, hay que cuestionarse si el ciudadano común y corriente, se encuentra libre o bajo coacción.  Y se puede decir que un poco de ambos, y que difícilmente la persona per se, puede darse cuenta de la delgada y frágil línea que separa ambos estados, puesto que es casi invisible; no es posible ver la diferencia entre una y otra.  Tristemente, este es un hecho real, que en algún momento todos los habitantes, se han visto envuelto en este dilema, convirtiéndose en una gran dicotomía de criterios.

El escritor irlandés, y ganador del Premio Nobel de literatura, George Bernard Shaw (1856 – 1950), hace la siguiente invitación: “no busquemos solemnes definiciones de la libertad.  Ella es sólo esto: Responsabilidad”. Sin embargo, se puede observar que, en la actualidad, nuestra sociedad con cada día que pasa, más se aleja de comprender este precepto indispensable para el establecimiento de la libertad.

Es necesario indicar que el individuo per se es libre, y que no puede ser limitado, a menos que exista un exceso de coerción para dicho fin, destruyendo así la identidad de aquel a quien se ha sometido.  Empero, es bien comprobado que una persona que ama y se deleita en la libertad, difícilmente se le privará de la misma. Es decir, un individuo puede estar encarcelado, y ser vetado de su libertad de locomoción, más no de su libertad de pensar y sentir.  Si bien es cierto, que el estar confinado a un espacio determinado, puede limitar el desarrollo intelectual y espiritual de la persona por la carencia de recursos o accesos a ciertos instrumentos de aprendizaje, no se le restringe el seguir pensando y razonando.  Ahora bien, ¿Cómo es posible?, según Hayek, un individuo puede estar delimitado de hacer equis o ye acción, sin embargo, el que tenga que seguir ciertos parámetros, no implica que éste tenga que hacerlo exactamente al pie de la letra, dándole así un margen mínimo de libertad, pero, aun así, sigue siendo libre en decidir en la forma que hará aquello que se le está requiriendo.

El término de responsabilidad, va íntimamente ligado a la libertad, pues esta última, es la que determina el que un individuo pueda hacer cualquier acción, sin embargo, dicha persona debe ser razonante, ya que, si carece de raciocinio, no podrá ser culpable, o bien sea, responsabilizársele por lo que hace, tal y como lo indica el mismo autor del libro, no se puede hacer responsable a los niños pequeños, personas especiales y a los idiotas, ya que no son conscientes de sus actos.  Pese a ello, no será fácil identificar quién es el individuo idiota, porque por el simple hecho de ser alguien egresado de la universidad, o de poseer un puesto importante, tanto en la iniciativa privada o la cosa pública, no lo deja exento de padecer este mal, aunque no lo aparente o admita.  Mientras que a los otros dos, por obvias razones, sí se podrán saber quiénes son.

Lamentablemente, hoy día las personas llegan a adolecer de la responsabilidad, y es porque carecen de las virtudes de valentía y humildad, ya que ambas ayudan al individuo a reconocer el error cometido a través de sus actos, y el carácter para afrontarlos, sea cual fuere su castigo.  Hoy día es común ver que el orgullo, prevalece en los personajes, lo cual estimula la incapacidad de enmendar sus acciones, y por ende va a carecer de la capacidad de llegar a ser responsable, porque nunca va a aceptar que hizo un mal.

En este punto, se podrá considerar la interrogante ¿es necesario enseñarle, a las personas a ser libres?, y ¿quiénes deben dar dicha enseñanza?  Esta educación se ha dejado erróneamente a cualquier otra institución, menos a la que en realidad le compete, que es la familia.  Es triste y lamentable ver tanto evento bélico en el país, tanta inseguridad, la carencia de amor y respeto hacia los demás y a la misma vida, tanto a la propia, como a la ajena; todos estos fenómenos, son el resultado de que no se conoce lo que es la verdadera libertad y responsabilidad.

En la actualidad, se está viviendo en la sociedad guatemalteca, una generación carente de valores, y de respeto por la primera institución que toda sociedad posee, la familia. La razón, es sencilla, las constantes leyes, que paternalizan en pos del más desfavorecido, han provocado la desintegración familiar. Mientras éste fenómeno, siga permaneciendo, no se puede esperar que la sociedad cambie y ofrezca un mejor mañana.

Es por ello, necesario fortalecer lo que hace dos generaciones, hacia atrás practicaban, lo cual lo hacían entorno núcleo social más importante y existente en la historia, y que a través del tiempo, y de las generaciones, han desarrollado y cultivado para sí mismos, ciertas costumbres, y debido a que dicho vocablo La Real Academia Española lo conceptualiza  como un “Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”, o bien sea, “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social”, así mismo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés), nos conceptualiza la cultura de la siguiente manera:

“…la cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.”, (Declaración Universal sobre Diversidad Cultural. Una visión, una plataforma conceptual, un semillero de ideas, un paradigma nuevo. p. 4).

Edward B. Tylor (1995), en Primitive Culture, nos dice además que la cultura es

“...aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre. La situación de la cultura en las diversas sociedades de la especie humana, en la medida en que puede ser investigada según principios generales, es un objeto apto para el estudio de las leyes del pensamiento y la acción del hombre.” (Tylor, 1995:29).

Razón lo por la que se relaciona con el refinamiento o crecimiento individual o colectiva dentro de la sociedad, así mismo, todo aquello que, por medio de la educación, ideales, o cualquier otro factor que permita identificar las distintas formas de vida, las cuales motivan el actuar, costumbres, actividad, emulación de comportamientos y conductas que el ser humano llega a transmitir de una generación a otra, en forma escrita, verbal o por imitación.

A este conjunto de factores, se les puede denominar como valores, y La Real Academia Española, lo define como una “persona que posee o a la que se le atribuyen cualidades positivas para desarrollar una determinada actividad”.

Todos los seres humanos per se, son diferentes uno de otros, y no sólo físicamente, sino también en los otros aspectos que conforman a una persona, tales como la etnia, costumbres, la inteligencia, el espíritu, valores, la moral, psicológica y emocionalmente, por mencionar algunos.  Estas diferencias son esenciales e importantes para los individuos, de lo contrario, no se podrían realizar varios principios, tales como la ley de la asociatividad y la cooperación social.

Sin embargo, no sólo en los aspectos naturales del hombre existen diferencias, también los hay a nivel material, unos nacen en cuna de oro, otros en la pobreza, y alguno en la pobreza extrema.  Y a pesar de que dichas limitantes económicas, se encuentran presentes en todas las naciones y sociedades, en ningún momento se puede decir que constituyen una limitante del desarrollo personal de aquel que lo desea hacer.

He aquí, la importancia de comprender que, todos somos diferentes, y por ende es imperante el no etiquetarse que, por proceder de determinado lugar, radica la razón de ser más beneficiado, o bien sea, condenado a cierto futuro ya predestinado, ya que tal cosa es una completa idea utópica.

Otro precepto importante a entender, con relación a la libertad interior de un ser, es que nada tiene que ver con el albedrío, puesto que el primero, es la sensación de no sentirse esclavo de otro, mientras la segunda, se refiere más a actuar en base a ciertas normas pre establecidas por la deidad.  El mismo escritor, menciona un aspecto importante con relación a la libertad interior, la cual lo ejemplifica como
“la influencia de emociones temporales, la debilidad moral o la debilidad intelectual.  Si una persona no acierta a hacer lo que después de sobrias reflexiones ha decidido, si sus intenciones o fortaleza le fallan en el momento decisivo y no lleva a cabo lo que en cierta medida todavía desea hacer, debemos afirmar que no es libre, que es ‘esclava de sus pasiones’”.

Es curioso notar que, a un individuo se le pueda privar de su libertad, pero no por medio de un ente externo, sino todo lo contrario; y es ahí donde se puede demostrar que la única forma en que una persona pueda ser expropiada a cabalidad de su libertad, es por ella misma.  Entendiendo así, que la persona misma, es quién se priva de su libertad, esto ayudará a comprender que la capacidad de determinar lo que un individuo desea alcanzar en la vida, y de los actos que lo lleven a conseguirlo, por medio de la satisfacción de sus deseos, metas y objetivos trazados, por él mismo.

Sin embargo, la premisa que no tiene variante, es que la libertad es la ausencia de limitación y coacción, ejercida por un tercero, sobre aquel que desee dominar, pudiendo ser una persona individual, grupo de persona, o el gobierno mismo.  Ahora bien, si la libertad es la ausencia de la coacción, es incorrecto pensar que el poder se obtiene por la búsqueda de la libertad; y menos aún considerar que la libertad es el medio para alcanzar el poder. Esto es una aberración a todas luces, la libertad no es para ejercer dominio o compulsión sobre otras personas, más bien, busca el bien común de aquel que la desee tener en su vida.  La libertad como medio de alcanzar poder, no podría coexistir, porque la última, destruiría la primera.  Tristemente en Guatemala, la libertad, es un derecho que ha sido completamente detentado, con tanta legislación, de aquellos que suponen tener más entendimiento, sobre los ciudadanos comunes y corrientes.

Con todo lo dicho, se observa que la libertad, la coacción, la responsabilidad, la legislación, y la sociedad, no han podido conservarse, inicialmente por la carencia de entendimiento, y de la valorización de la misma; seguido del aprovechamiento del mismo, por aquellos que desean tener provecho de los primeros.

Así mismo, se ha enunciado que se debe regresar a la premisa más básica enseñada en todos los estratos sociales, que es la familia, el núcleo de toda sociedad.  Sin dejar de lado, el principio de que todo individuo es único y a la vez diferente a los demás.  Razón que vuelve aún más imperante la necesidad que sea la familia, que empiece a tomar el rol que le corresponde.

Si bien es cierto, no se podrá educar o indicar a cada padre o madre de familia, cómo debe enseñarle, a sus hijos dentro del seno familiar, puesto que se detentaría ante esta valiosa e indispensable institución, dentro de la sociedad de toda nación.  Sí se puede utilizar y aprovechar los medios de comunicación, tanto visual como escrita, con pequeñas notas y mensajes, en donde se puedan mostrar los valores mínimos, para la comprensión de la responsabilidad y la libertad.

Hoy día, existen algunas organizaciones, que ya dieron inicio a este tipo de trabajo, en la difusión de los valores necesarios, para la sobrevivencia de la familia, fortaleciendo por medio de ejemplos la manera de aplicarlos, tanto a nivel familiar, como social.  Además de esto, es oportuno, que los maestros de la educación secular, eclesiástica, o de cualquier otra índole, no pretendan usurpar el lugar que les corresponde por derecho a los mismos padres, ya que es común hoy día, que los mismos padres, dejen esta responsabilidad a todos los círculos sociales, exceptuando a la familia misma, de la cual, ellos son los formadores, y, por ende, los garantes de la educación y formación de sus propios hijos, y no otros, inclusive, los mismos abuelos.

Para poder observar los resultados de este trabajo, realizado por los mismos padres de familia, se deberá esperar mucho tiempo, ya que es necesario esperar al menos una o dos generaciones.  A pesar que la cantidad de años, de una o dos generaciones, se puede creer que es mucho, en realidad, no es así, ya que el establecimiento de nuevas tradiciones y costumbres, llevan un mayor lapso de tiempo, para que pueda ser parte de la cultura de la sociedad.

Es importante mencionar, que seguramente existirán mejores mecanismos, pero si la sociedad completa, se encuentra fortalecida por sus raíces, no habrá viento huracanado que la destruya, y no precisamente se debe apostar tanto a un sistema de gobierno que logre estos cambios, más bien, se debe apostar porque dichos cambios de inicio por aquel individuo, que ame su libertad, y la de su familia. 

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