La premisa sobre la que Hayek
establece, a su parecer el desarrollo de la civilización y del poder, es el
reconocimiento de la ignorancia, la cual precede el comienzo de la
sabiduría.
Basado en esto, se puede
decir que el conocimiento se encuentra disperso en la sociedad, sin embargo, no
hay que olvidar que también la ignorancia es una fuente de la búsqueda del
conocimiento, para poder aprender de aquello que no se poseía intelectualmente a
un inicio. Provocando con ello, que ciertos
individuos se aprovechen de los conocimientos que la sociedad posee, y sacar
así el mayor fruto posible del mismo.
La ignorancia como tal
“constituye una materia peculiarmente difícil de analizar”, es decir, que no se
puede tratar de forma inteligente, algo que desconocemos, y que sólo tenemos la
capacidad de realizar cuestionamientos, muy a pesar de no conocer las repuestas
de los mismos; para entender a la sociedad es necesario intentar comprender la
naturaleza general de la misma, así como el grado de la ignorancia que se
posee, respecto a ella.
Ahora bien, ¿por qué la
ignorancia juega un papel importante?, esto se debe a que la mente humana
constantemente se encuentra cambiando y evolucionando, como resultado de la
facilidad que posee en adaptarse al ambiente que lo rodea. Razón por la cual se dice que “es parte del
desarrollo de la civilización”, y que “no puede prever sus propios progresos”,
dando como resultado la tonta creencia de que se puede dirigir y gobernar.
Mientras las personas sean más
conscientes de su propia ignorancia, encontrarán el estímulo necesario para
desarrollarse y crecer, no sólo con la civilización, sino también con la
ciencia. No hay que olvidar, que mientras
más civilizada sea una sociedad, más ignorante será, esto se debe a que
mientras más exista la división del conocimiento, en forma inmediata la
ignorancia de cada individuo aumentará, en forma directamente proporcional al
conocimiento adquirido.
Como parte del desarrollo
intelectual, es necesario tomar en cuenta las experiencias de otros, lo cual permitirá
actuar de acuerdo a su conocimiento, utilizando para ello sus oportunidades y
habilidades individuales, en su propio tiempo e interés. Para bien o mal, las teorías políticas se
desarrollan bajo el fundamento de que “la mayoría de los individuos son muy
ignorantes”.
Se dice que la forma en que las
personas aprenden, es mediante el desengaño de sus premisas. Razón por la que sólo a través de la unificación
del conocimiento disperso en la sociedad, se podrán obtener mejores logros, en
relación al conocimiento de un individuo.
Sin embargo, se tiene la utópica idea que con sumar el conocimiento
disperso en la sociedad nos llevará al éxito, y esto se debe a que no se
comprende que el conocimiento es individual en una sociedad, y que no es sólo
hacer una suma aritmética del conocimiento para unificarlo, debido a que
“existe solamente disperso como partes diferentes y separadas”, y los cuales
entran en conflicto con otras personas.
Un efecto que trae consigo la
libertad, es que se harán cosas que no necesariamente serán del parecer o
agrado de las personas; muy a pesar de ello, la libertad no descansa en
aquellos resultados que puedan ser previsibles, sino en el establecimiento de
las bases que permitan el desarrollo de los individuos.
Muy a pesar que Hayek describió
premisas universales, con relación al desarrollo de la sociedad, los que han
gobernado Guatemala, no han ignorado éste hecho, pero a diferencia de
utilizarlo como una persuasión para el desarrollo de la población en general,
lo han aprovechado para sus propios intereses personales. En los diferentes gobiernos que Guatemala ha
tenido, desde la supuesta era democrática, lo único que se ha podido observar
es el abuso del poder con el disfraz de un imaginario desarrollo social,
mediante el uso de la ignorancia de la población a su favor.
Un fenómeno que se encuentra
presente casi en forma permanente, es la supuesta sabiduría de los diputados del
Congreso de la República, basados en su gran arrogancia e ignorancia de lo que
es un verdadero Estado, y pretender resolver todo con la emisión de leyes, que
según ellos, contrarrestaran los efectos producidos por otras leyes que se han
aprobado por parte de éste Órgano Legislativo.
Es absurdo suponer que se podrá erradicar la pobreza emitiendo una ley
que diga que todos los ciudadanos guatemaltecos tienen derecho a trabajar y que
por tal motivo se les debe de dar trabajo (cuando la misma constitución establece el derecho a un trabajo digno, y aun así no es posible proveerlo), en
lugar de crear normas que propicien un ambiente para atraer la inversión
interna y extranjera (tal como la seguridad, la infraestructura para el
establecimiento de una planta, carreteras, agilidad aduanera, reducir los costos
arancelarios, entre otros). Sin embargo,
en su gran brillantez intelectual, se quedan cegados por sus ilusas propuestas,
que lejos de estimular el desarrollo, más lo amedrentan.
Muy a pesar que en Guatemala existen varios
centros educativos, y cada año se gradúan más personas a nivel medio y
universitario, es impresionante ver que no se detengan a analizar las
verdaderas causas de este gran receso económico que el país día a día sufre. Es fácil observar que el interés de la
población guatemalteca no se encuentra en ver estos fenómenos producidos por
los gobernantes, sino que la misma pobreza que el país vive, estimula a los
ciudadano a buscar el pan de cada día y llevarlo al hogar, y por ello no voltean a ver lo
que en el Congreso está sucediendo, dejando así el camino libre a los grandes
gobernantes para que detenten contra los derechos de cada habitante, expropiando
en forma legal por medio de sus súper regulaciones en pro del supuesto
desarrollo social y económico de la nación, cuando únicamente se enriquecen su
bolsillos a costillas de la ignorancia existente en la sociedad guatemalteca.
