El poder creador de la civilización libre

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos

La premisa sobre la que Hayek establece, a su parecer el desarrollo de la civilización y del poder, es el reconocimiento de la ignorancia, la cual precede el comienzo de la sabiduría.
 
Basado en esto, se puede decir que el conocimiento se encuentra disperso en la sociedad, sin embargo, no hay que olvidar que también la ignorancia es una fuente de la búsqueda del conocimiento, para poder aprender de aquello que no se poseía intelectualmente a un inicio.  Provocando con ello, que ciertos individuos se aprovechen de los conocimientos que la sociedad posee, y sacar así el mayor fruto posible del mismo. 

La ignorancia como tal “constituye una materia peculiarmente difícil de analizar”, es decir, que no se puede tratar de forma inteligente, algo que desconocemos, y que sólo tenemos la capacidad de realizar cuestionamientos, muy a pesar de no conocer las repuestas de los mismos; para entender a la sociedad es necesario intentar comprender la naturaleza general de la misma, así como el grado de la ignorancia que se posee, respecto a ella. 

Ahora bien, ¿por qué la ignorancia juega un papel importante?, esto se debe a que la mente humana constantemente se encuentra cambiando y evolucionando, como resultado de la facilidad que posee en adaptarse al ambiente que lo rodea.  Razón por la cual se dice que “es parte del desarrollo de la civilización”, y que “no puede prever sus propios progresos”, dando como resultado la tonta creencia de que se puede dirigir y gobernar. 

Mientras las personas sean más conscientes de su propia ignorancia, encontrarán el estímulo necesario para desarrollarse y crecer, no sólo con la civilización, sino también con la ciencia.  No hay que olvidar, que mientras más civilizada sea una sociedad, más ignorante será, esto se debe a que mientras más exista la división del conocimiento, en forma inmediata la ignorancia de cada individuo aumentará, en forma directamente proporcional al conocimiento adquirido. 

Como parte del desarrollo intelectual, es necesario tomar en cuenta las experiencias de otros, lo cual permitirá actuar de acuerdo a su conocimiento, utilizando para ello sus oportunidades y habilidades individuales, en su propio tiempo e interés.  Para bien o mal, las teorías políticas se desarrollan bajo el fundamento de que “la mayoría de los individuos son muy ignorantes”. 

Se dice que la forma en que las personas aprenden, es mediante el desengaño de sus premisas.  Razón por la que sólo a través de la unificación del conocimiento disperso en la sociedad, se podrán obtener mejores logros, en relación al conocimiento de un individuo.  Sin embargo, se tiene la utópica idea que con sumar el conocimiento disperso en la sociedad nos llevará al éxito, y esto se debe a que no se comprende que el conocimiento es individual en una sociedad, y que no es sólo hacer una suma aritmética del conocimiento para unificarlo, debido a que “existe solamente disperso como partes diferentes y separadas”, y los cuales entran en conflicto con otras personas. 

Un efecto que trae consigo la libertad, es que se harán cosas que no necesariamente serán del parecer o agrado de las personas; muy a pesar de ello, la libertad no descansa en aquellos resultados que puedan ser previsibles, sino en el establecimiento de las bases que permitan el desarrollo de los individuos. 

Muy a pesar que Hayek describió premisas universales, con relación al desarrollo de la sociedad, los que han gobernado Guatemala, no han ignorado éste hecho, pero a diferencia de utilizarlo como una persuasión para el desarrollo de la población en general, lo han aprovechado para sus propios intereses personales.  En los diferentes gobiernos que Guatemala ha tenido, desde la supuesta era democrática, lo único que se ha podido observar es el abuso del poder con el disfraz de un imaginario desarrollo social, mediante el uso de la ignorancia de la población a su favor. 

Un fenómeno que se encuentra presente casi en forma permanente, es la supuesta sabiduría de los diputados del Congreso de la República, basados en su gran arrogancia e ignorancia de lo que es un verdadero Estado, y pretender resolver todo con la emisión de leyes, que según ellos, contrarrestaran los efectos producidos por otras leyes que se han aprobado por parte de éste Órgano Legislativo.

Es absurdo suponer que se podrá erradicar la pobreza emitiendo una ley que diga que todos los ciudadanos guatemaltecos tienen derecho a trabajar y que por tal motivo se les debe de dar trabajo (cuando la misma constitución establece el derecho a un trabajo digno, y aun así no es posible proveerlo), en lugar de crear normas que propicien un ambiente para atraer la inversión interna y extranjera (tal como la seguridad, la infraestructura para el establecimiento de una planta, carreteras, agilidad aduanera, reducir los costos arancelarios, entre otros).  Sin embargo, en su gran brillantez intelectual, se quedan cegados por sus ilusas propuestas, que lejos de estimular el desarrollo, más lo amedrentan. 

Muy a pesar que en Guatemala existen varios centros educativos, y cada año se gradúan más personas a nivel medio y universitario, es impresionante ver que no se detengan a analizar las verdaderas causas de este gran receso económico que el país día a día sufre.  Es fácil observar que el interés de la población guatemalteca no se encuentra en ver estos fenómenos producidos por los gobernantes, sino que la misma pobreza que el país vive, estimula a los ciudadano a buscar el pan de cada día y llevarlo al hogar, y por ello no voltean a ver lo que en el Congreso está sucediendo, dejando así el camino libre a los grandes gobernantes para que detenten contra los derechos de cada habitante, expropiando en forma legal por medio de sus súper regulaciones en pro del supuesto desarrollo social y económico de la nación, cuando únicamente se enriquecen su bolsillos a costillas de la ignorancia existente en la sociedad guatemalteca.

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