A lo largo de
varios decenios, incluso por más de dos siglos, el solo hecho de mencionar la
palabra capitalismo, se considera en una aberración, era como estar invocando
al mismo diablo, para hacer el mal a todos los hombres, al punto de llevarlos a
la miseria y desgracia. Dicho vocablo
llega incluso a ser, inaceptable e impronunciable en varios lugares, inclusive,
en centros académicos, hablar de este precepto, era entrar en polémica y
discusión, a menos que fuese para maldecirlo.
Es más, se
llega a considerar que el capitalismo es la razón principal de la pobreza y mendicidad
que ha inundado el mundo entero, durante casi dos siglos, y que este sistema es
despiadado, sin sentimientos, ni corazón, carente de toda ética, y con el único
deseo de aprovecharse de los más desvalidos del mundo, y hacerse rico a
costillas de ellos.
Lamentablemente,
quien inicialmente hace uso de éste término, es una persona que nace y vive
agraciadamente por los beneficios que el capitalismo, pero lo maldice y ataca
de frente, acusándolo de todo aquello que él mismo hace, de tal forma que Marx,
con su retórica populista, gana la simpatía de muchos en el mundo, destruyendo
así, el verdadero potencial que el sistema económico capitalista puede ofrecer
al género humano.
Ahora bien, ¿cómo
es que dicho discurso fue tan aceptado y abrazado por muchos?, la razón es muy
simple, pero es necesario remontarse un poco en la historia de la humanidad en
general. En la época napoleónica, se creó
una pobreza y explotación por parte de los grandes nobles de la época, los
cuales eran privilegiados constantemente por las regulaciones del estado, al
grado que poco a poco, durante casi veinte años, estuvieron acabando las
riquezas del pueblo, lo cual deriva en la revolución francesa para derrocar a
Napoleón.
Dichos
sucesos, se dan casi en forma simultánea con la revolución industrial, la cual
trajo consigo el desarrollo de todo el mundo, sin embargo, tras tener un
sistema en donde era el gobierno quién controlaba todo, al grado de llevar al
borde de la quiebra a las naciones, fue tan poco percibible por los habitantes
de la época, que cuando se requiere de un trabajo especializado, automáticamente
quedarán desplazados aquellos que por su poca preparación y falta de
conocimiento. Sin embargo, culpan al
capitalismo de tal desgracia, siguiendo el discurso emitido por Marx.
Hay que tomar
en cuenta que el capitalismo per se, creara una desigualdad social, por medio
de una igualdad de oportunidades, y eso significa que cada persona podrá
aplicar a determinadas propuestas, siempre y cuando cuenten con las cualidades requeridas,
beneficiándose del fruto de su propio trabajo.
Sin embargo, por más extraño que parezca, la población estaba
acostumbrada que fuese el gobierno quien les proveyese de todo, a pesar de las
penurias y miserias en las que se encontraban sumergidos.
Es triste éste
hecho tan lamentable en la historia de la humanidad, puesto que se acostumbraron
a vivir en un estado de providencia, sin la oportunidad de poder progresar, con
base a las aptitudes y cualidades individuales, haciendo soslayable las
penurias y precariedades de la época.
Es por ello,
que cuando Marx introduce el concepto que el capitalismo es la madre de todos
los males, es tan aceptado, porque es más fácil vivir del fruto de trabajo de otros, que del propio sacrificio. Con el tiempo, dichas premisas han quedado
tan enraizadas en las sociedades, que son pocos que han aprendido que el
capitalismo es la única vía para progresar.
