Por muchos
siglos, la evolución científica fue considerada una herejía, y después de que
el hombre ha logrado comprender la importancia que tienen las ciencias para
mejorar y facilitar su propia calidad de vida, sobre cualquier dogma o demagogia
existente en la historia cultural de cada civilización, dando así, un paso muy
importante, llevando así a toda a la humanidad a la revolución tecnológica, de
la cual, se ha beneficiada más que nunca en los últimos diez años toda la raza
humana, que en los miles de años antecesores a estos.
Dicho
conocimiento y avance, hace que la sociedad del conocimiento que tanto hiciera mención
el filósofo, jurista y economista, Friedrich August von Hayek, tenga sus
estamentos bien establecidos, y la mejor prueba de ello ha sido la era digital,
la cual ha llevado a muchos tipos de redes de información, las cuales también
han ido evolucionando, conforme la misma tecnología avanza.
Es por ello,
que lo que antes pasaba por alto, o era ignorado y desconocido por muchos, era
fácil de esconder, cosa totalmente diferente hoy día, derivado a estas mismas
redes sociales, que la tecnología ha proveído y facilitado a una gran mayoría
de los habitantes en el globo terráqueo.
Ante este
hecho, completamente imparable, existen muestras de temor sobre la información
que se pueda publicar, si bien es cierto, los chismes y las mentiras rondan en
estos medios electrónicos, no es porque sean los causantes, dicho problema es
mucho más antiguo, y es producto de la envidia, la crítica, el sarcasmo,
cinismo, o hasta el mismo cansancio de la demagogia, con la diferencia que
ahora es más fácil darlo a conocer al mundo, sin mayor esfuerzo humano, ni
esperar mucho tiempo para que se dé a conocer.
Dicho temor de
aquellos que practican la política demagógica para ganar adeptos, lo ven como
un enemigo, su principal rival, puesto que no lo pueden callar, ni enmudecer, mucho
menos sentenciarlo a la horca o la hoguera, como en las épocas antiguas.
Sin embargo, ante
el constante deseo de preservar el poder y el control sobre las masas que
mueven, hoy en día, buscan mecanismos para seguir implementando las viejas
prácticas popularizadas por los soviets, la cual llevo a Stalin, Lenin, y
Trotsky a conquistar la voluntad de los hombres.
Tal es el caso,
que actualmente en latino américa dichas prácticas se han observado en varios
países, pero siendo el más cercano, Nicaragua, la Excelentísima Señora Rosario
Murillo Zambrana Vicepresidenta de la República, recientemente dijo:
“…entidades
públicas, privadas que trabajan en defensa de los derechos de la niñez, la
adolescencia, las iglesias, los religiosos…serán convocados por la Asamblea
Nacional para reconocer, analizar, conversar sobre las leyes que tenemos, lo
que debemos actualizar en lo que quepa tomando en cuenta las nuevas realidades
culturales… trabajar entre todos la modificación que nos ayude a mejorar y
proteger a nuestra niñez, jóvenes frente a las amenazas…trabajar en un mundo
real”[1]
Qué noble
propuesta, en defensa de los más desfavorecidos y vulnerables por los avances
tecnológicos, cuando su único fin oculto, es poner un bozal y cadenas digitales
a los avances tecnológicos, tal cual es el caso de China y Corea del Norte, que
restringen el uso libre de la tecnología, con una combinación de la práctica
Estadounidense, de filtrar toda la información que se maneja en nombre de la
libertad, el respeto y el derecho.
En lugar de
tratar involucionar a la tecnología, para el proselitismo y control de la
información que desean que los ciudadanos tengan acceso, deberían considerar lo
que bien expresó Copérnico, quién manifestó qué:
“Vivir
– escribió – es comprender. Acabará mi
vida antes de cesar mi deseo de ser útil.
Moriré antes de conocer el significado de la languidez… Así como el día
bien empleado merece un sueño feliz, así también una vida bien empleada nos
asegura una muerte feliz…” (Louis Rougier, El Genio de Occidente, pág. 102).
