El físico
teórico estadounidense, y especialista destacado en la teoría de campo de
cuerdas, Michio Kaku, comentó el método que aplicaba constantemente el físico
teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico Stephen
William Hawking (8 de enero de 1942 - 14 de marzo de 2018), quien tras padecer una enfermedad degenerativa
hasta el día de su muerte, se constituyó en un gran innovador, indicando que:
“…la
discapacidad de Hawking le impide hacer los tediosos cálculos necesarios para
mantenerse en cabeza de su área de investigación. Por eso se concentra en generar nuevas y
frescas ideas en lugar de hacer cálculos difíciles, que pueden ejecutar sus
estudiantes” (Física de lo imposible, página 238).
Dejando en
claro lo que él bien decía, “La inteligencia es la capacidad de adaptarse al
cambio”, lo que le permitió no conformarse con lo ya descubierto por las
ciencias y la humanidad, sino que todo lo contrario, hizo uso de sus propias
limitantes físicas, para poder alcanzar así sus objetivos, por los cuales fue
reconocido mundialmente.
Así mismo, el
científico y físico alemán de origen judío Albert Einstein (14 de marzo de 1879
- 18 de abril de 1955), dice que: “Si una idea no parece absurda de entrada,
pocas esperanzas hay para ella.” (Física de lo imposible, Introducción, página
2).
Ambos
científicos, reconocidos mundialmente, se unen a lo que el polímata,
matemático, físico, filósofo cristiano y escritor francés, Blaise Pascal (19 de
junio 1623 - 19 de agosto de 1662), decía:
“...
en el prefacio de su Traité du vide,
señaló que el conocimiento es acumulativo, y que la antigüedad tan reverenciada
en los hombres del distante pasado se encontraba de hecho en el hombre
contemporáneo… Es así como reconocemos nuestra deuda para con ellos. Porque, habiendo sido elevados al nivel que
ellos nos han traído, el menor esfuerzo nos permite subir aún más… Sin embargo…
los hombres consideran un crimen contradecirles, o agregarles algo, como si no
hubiera verdades por descubrir. ¿No es
esto indigno de la razón humana?” (El genio de Occidente, página 127).
Es notable
observar que, a pesar de la existente diferencia de siglos entre cada científico,
se logra demostrar fehacientemente lo que Pascal claramente indicaba, ya que
una de las formas que el hombre tiene para poder seguir creciendo en el
conocimiento de cualquier arte y/o ciencia, es necesario mantener la sed de
encontrar nuevos mecanismos, para vencer paulatinamente los horizontes
establecidos por aquellos que los han antecedido.
Si bien es
cierto, que hoy día existen muchos avances, no implica que se haya descubierto
todo, ni mucho menos que se conozca todo, ya que con el tiempo y el avance, se ha
podido comprobar que aún existen muchas fronteras que atravesar, y al ir
superando cada una de ellas, llevaran a la humanidad a un nivel mucho mayor de
comprensión y discernimiento.
Hoy por hoy,
la humanidad está viviendo los avances tecnológicos, que en un momento de la historia,
fueron considerados inalcanzables, o simplemente un sueño que no se podría
llevar a cabo, por carecer de los recursos, tanto científicos como del capital
humano para poderlos desarrollar.
Sin embargo,
aún no se ha llegado a la última frontera del crecimiento intelectual de la
humanidad, ya que se puede observar en el transcurso de la historia, de que el
ser humano, siempre seguirá en un proceso de continua evolución, progreso y
desarrollo, por lo que en la actualidad, su misma necesidad natural de pasar de
un estado inferior, a otro superior, promoverá ese constante avance.
