¿Quién es más tonto?

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos

 
Muchos de los ciudadanos que conforman la sociedad guatemalteca, tienen la ilusa y loca esperanza que el gobierno restablecerá el orden y la estabilidad nacional, sin embargo, nunca se han puesto a analizar quién es el verdadero culpable del caos existente en la gobernanza nacional.


Es más fácil decir que la culpa es de los politiqueros demagógicos, los sindicatos, o cualquier otra organización que se encuentre actualmente activo en la cosa pública, la razón de ello, se debe a que son más perceptibles, pero siguiendo con la frase de Frédéric Bastiat, lo que se ve, y lo que no se ve, queda entonces la interrogante ¿qué es aquello que no se ve?


Empero, es necesario señalar que ningún gobierno en particular, grupo social, o cualquier otro tipo de asociación humana se le puede responsabilizar, a excepción del denominado núcleo de toda sociedad, la familia, siendo esta la verdadera causante de la destrucción que se vive día a día en todo lugar; ahora bien, ¿cómo es que esto se ha dado?, ¿cómo es que la familia ha causado tanto mal a la sociedad?


Para responder a estas dos interrogantes, basta con decir que aquello que un día mantenía y preservaba el seno del hogar, ha desaparecido, increíblemente la instauración de las normas y los valores, por medio de la ética, son procesos de largo plazo, y de corto plazo su pérdida.  Esto se debe a que inicialmente éstas se constituyen en los hábitos de una persona, la cual, después las transformará en una tradición familiar, y con el tiempo, se establecerán como costumbre.


Es chocante y repugnante creer que la familia, es la causante de estos males, hasta se puede decir que son locuras las que se están exponiendo, incluso pensar que no se tiene idea de lo que se está hablando, pero una persona aprende en el hogar a ser honrado, honorable, íntegro, productivo, trabajador, honesto, o cualquier otro atributo que lo diferencie como una persona de buenas costumbres, con ética y una moral alta.


José Mujica, ex presidente de Uruguay, en una ocasión dijo 

“No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar… En la casa se aprende a saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes y a los no tan semejantes, ser solidario, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado… en la escuela se aprende matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado en sus hijos… en conclusión, si un maestro falla, es retirado de la escuela, pero si un padre falla, ese error marcará a su hijo toda la vida.” 


Lo cual se yuxtapone perfectamente con lo que Hayek indica que

“En el caso de la población infantil, resulta obligado advertir que, como es lógico, no ha de operar un sistema de libertad ilimitada, ya que no son seres plenamente responsables de sus actos.  Aun cuando, en términos generales, el interés de los mismo niños exige que el cuidado de su bienestar, tanto corporal como mental, corresponda a sus padres o tutores, tal circunstancia en modo alguno significa que gocen de omnímodo poder para tratarles a su antojo…  Los motivos para exigir de padres o tutores faciliten, a cuantos se hallan sometidos a su potestad, un mínimo de educación, aparecen perfectamente claros.”


Por lo tanto, no se puede esperar que el modelo que adopte cualquier sociedad, sea la solución de que necesite, puesto que el gobernante, no convertirá mágicamente a ser íntegro cuando se encuentre sentado en la silla presidencial, sino que este valor lo trae consigo desde la cuna de su hogar, por lo que la formación desde el núcleo familiar, cada día se vuelve más imperativo cultivarlo.

Tal vez te interesen estas entradas

Publicaiones populares

Libertad y libertades

F. A. von Hayek, tiene una particularidad en sus escritos, y es el uso con propiedad y correcto de las palabras, por tal razón, no es de extrañarse que le diera tanta importancia el identificar lo que a él le interesaba denotar con la palabra libertad, no tanto en su uso coloquial, sino en el verdadero significado del mismo.

El poder creador de la civilización libre

La premisa sobre la que Hayek establece, a su parecer el desarrollo de la civilización y del poder, es el reconocimiento de la ignorancia, la cual precede el comienzo de la sabiduría.

Las leyes, los mandatos y el orden social

  Como bien dijo el poeta cubano José Joaquín Palma, ¡Guatemala feliz…! Ya tus aras, quien inspirado en los sucesos revolucionarios en pro de la independencia de su amada Cuba, quiso indicar con estas simples y sencillas palabras, lo glorioso que era la nación guatemalteca en esa época, y ¿qué era esto?, la felicidad.   Si hoy estuviese vivo, sería interesante leer, qué palabras usaría para dar inicio al Himno Nacional, puesto que hace ciento veinte años, en mil ochocientos noventa y siete, Guatemala, como sociedad vivía en una condición diferente a la de hoy día.

Seguidores