El escritor irlandés, y ganador
del Premio Nobel de literatura, George Bernard Shaw (1856 – 1950), hace la siguiente invitación: “no busquemos
solemnes definiciones de la libertad.
Ella es sólo esto: Responsabilidad”.
Sin embargo, se puede observar que en la actualidad, nuestra sociedad con
cada día que pasa, más se aleja de comprender este precepto indispensable para
el establecimiento de la libertad.
Es necesario indicar que el individuo per se es libre, y que no puede ser limitado, a menos que exista un exceso de coerción para dicho fin, destruyendo así la identidad de aquel a quien se ha
sometido. Empero, es bien comprobado que una persona que ama y se deleita en la libertad,
difícilmente se le privará de la misma. Es decir, un individuo puede estar
encarcelado, y ser vetado
de
su libertad de locomoción, más no de su
libertad de pensar y sentir.
Si
bien es cierto, que el
estar confinado a un espacio determinado, puede limitar el desarrollo intelectual y espiritual de la persona por la carencia de recursos o accesos a ciertos instrumentos de aprendizaje, no se le
restringe el seguir pensando y razonando. Ahora bien, ¿Cómo es posible?, según Hayek, un individuo puede estar delimitado de hacer equis o ye acción, sin
embargo, el que tenga que seguir ciertos
parámetros, no implica que éste tenga que hacerlo exactamente al pie de la letra, dándole
así un
margen mínimo de libertad, pero, aun así, sigue siendo libre en decidir en la forma que hará aquello que se le está requiriendo.
El término de responsabilidad, va íntimamente ligado a la libertad, pues esta
última, es la que
determina el que un individuo pueda hacer cualquier acción, sin embargo, dicha persona debe
ser razonante, ya que, si carece de raciocinio, no podrá ser culpable,
o bien
sea,
responsabilizársele por lo que hace, tal y como lo indica Hayek, no se puede
hacer responsable a los niños pequeños, personas especiales y los idiotas.
Lamentablemente,
hoy día las personas llegan a adolecer de
la responsabilidad, y es porque carecen de las
virtudes de valentía
y humildad, puesto que ambas ayudan al
individuo a reconocer el error cometido a través de sus actos, y el
carácter para afrontarlos, sea cual fuere su castigo.
Hoy día es común ver que el orgullo, prevalece en los personajes, lo cual estimula la incapacidad de enmendar
sus acciones, y por ende va a carecer de la capacidad de llegar a ser responsable,
porque nunca va a aceptar
que hizo un mal.
En este punto, se
podrá considerar la interrogante ¿es necesario enseñarle a las personas a ser
libres?, y ¿quiénes deben dar dicha enseñanza?
Esta educación se ha dejado erróneamente a cualquier otra institución,
menos a la que en realidad le compete, que es la familia. Es triste y lamentable ver tanto evento
bélico en el país, tanta inseguridad, la carencia de amor y respeto hacia los
demás y a la vida; todos estos fenómenos, son el resultado de que no se conoce
lo que es la verdadera libertad y responsabilidad.
Se está viviendo en una
generación carente de valores, y de respeto por la primera institución que toda
sociedad posee, la familia. La razón, es
sencilla, las constantes leyes, que paternalizan en pos del más desfavorecido, han
provocado la desintegración familiar.
Mientras éste fenómeno, siga permaneciendo, no se puede esperar que la
sociedad cambie y ofrezca un mejor mañana.
