El gobierno mayoritario

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos

 
En teoría, más no en la práctica, Guatemala como nación mantiene un régimen gubernamental basado en la democracia, lo cual, es una completa falacia, posiblemente nunca se ha podido vivir bajo dichas premisas de gobernabilidad.

Lo que sí es cierto, que a partir del “surgimiento de la era democrática guatemalteca”, en el año de mil novecientos ochenta y seis, cuando el señor Marco Vinicio Cerezo Arévalo, toma el poder, a través de un proceso electoral, renace nuevamente en la nación, lo que comúnmente se le denomina democracia.

La razón por la que se le denominó el inicio de la era democrática guatemalteca, se debe, a que Guatemala como nación, estaba sumida en varios procesos de golpes de estado, de gobiernos militares, juntas militares, incluso por ciertos periodos cortos de tiempo por presidentes electos o en facto, sin embargo, desde que Guatemala se considera una nación independiente, es hasta estos últimos treinta y un años, que la democracia en el territorio nacional, se ha podido vivir apropiadamente.

Si bien es cierto, hubo momentos dentro de este lapsus de tiempo, en que la democracia se mantuvo en un punto muy frágil, e incluso casi en el quiebre de la misma, se pudo conservar dicho sistema de gobernanza.

En el año de mil novecientos noventa y tres, sufre el primer punto de quiebre el sistema democrático en Guatemala, derivado al denominado auto golpe de estado o como popularmente se le como conoce como el serranazo, promovido por el presidente de la república, Jorge Serrano Elías, quién en su forma de considerar, era necesario desarticular la corrupción existente en las instituciones del Estado, incluyendo los poderes del legislativo y judicial, por medio de la destitución de todos estos órganos y entes del estado.  Este hecho histórico, culminó al momento que para el entonces presidente de la república, tuvo que abandonar el país, solicitando asilo político a Panamá, y desde mayo del mismo año, reside en dicho país.

Muy a pesar, de que todo el estado se encontraba en una situación completamente delicada, incluso casi inexistente, y al borde del caos nacional, se pudo encontrar una forma legal y además pudiéramos indicar, que una condición constitucional, de solucionar la situación que se estaba viviendo, la cual fue completamente muy acertada, muy a pesar del contexto que se encontraba el país en ese momento.

Dicho proceso, fue clave y fundamental para esa época, en la que se sostenía un conflicto interno, entre la guerrilla y el ejército, razón por la que se podría considerar, que éste suceso en el poder ejecutivo, era demasiado grave y que podría llevar consigo una repercusión, mucho más allá del simple hecho de carecer de un presidente que dirigiera la nación.

Como parte de la estrategia sostenida, la transición de poder, fue pacífica, sin oposición, ni derramamiento de sangre, e inclusive sin necesidad de una intervención armada.  Este paso tan importante, deja como antecedente a la nación que hacer en case de, permitiendo con ello, a no caer con lo acostumbrado en años anteriores, lo cual consistía entrar en conflictos bélicos, en pro de una solución.

Ahora bien, este suceso vuelve a repetirse en el año dos mil quince, veintinueve años después, cuando por primera vez en la historia guatemalteca, los ciudadanos ejercen presión para que renuncie el binomio presidencial, los cuales, aún permanecen en prisión preventiva y en investigación.

Derivado a la experiencia vivida en los años ochenta, la gobernanza del país, no se encuentra amenazada, puesto que ya existían mecanismos pre establecidos por la misma experiencia, para mantener el barco a flote, ante la inminente boga sobre las inclemencias de los sucesos y exigencias ciudadanas.

Si bien es cierto, la democracia, tal y como lo define Hayek, es un medio, no un fin, además, de ser un sistema de transición del poder en forma pacífica, Guatemala ha logrado superar dos crisis que han detentado contra su gobernabilidad, logrando así seguir adelante, por medio del uso apropiado de la aparente democracia existente en el país.

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