El ahorro y la inversión, han creado una gran polémica intelectual, entre dos economistas conocidos a nivel mundial, particularmente en la década de los treinta, en donde se vive todavía las consecuencias de la Guerra Europea, la Primera Guerra Mundial y la formación de una burbuja especulativa, financiada por el crédito, lo que da pie a la Gran Recesión de mil novecientos veintinueve, la cual se prolongó hasta finales de la década de los treinta e inicios de los cuarenta.
Todos estos fenómenos llevan a reconsiderar los postulados económicos que se vienen practicando, y en la búsqueda de una solución a la crisis que lejos de resolverse, va en boga de una mejor calidad de vida.
Y es precisamente cuando John Maynard Keynes, presenta varias propuestas, la cual fue bien recibida y acogida por las personas de aquel entonces. Sin embargo Friedrich August von Hayek, hace una crítica sobre los mismos, puesto que tenía un punto de vista muy diferente en relación a lo que es el ahorro y la inversión.
Considerando la lógica en que Keynes establece sus definiciones, él manifiesta que es necesario activar la economía que se había estancado, como resultado de los conflictos de las dos últimas décadas, y que para lograr esa inyección económica, era necesario estimular el mercado por medio del consumo.
Según Keynes, el consumo promovería una mayor circulación del dinero, y este proceso sería el motor que necesitaría la Economía para volverse a impulsar, ya que al momento que el dinero se encuentre en constante movimiento, el mismo no se consideraría como estancado, o en otras palabras, en pérdida. Según esta lógica, se estaría generan una inminente inversión, puesto que la masa monetaria al pasar por varias manos, estimularía el mercado en una forma más rápida y eficiente.
Para que dicho sistema funcionara, era necesario no ahorrar, y con ello incentivar a las personas al consumo constante, y lograr así la circulación que era requerida darle al dinero, ya que si se ahorraba, era decir cómo decir que se tenía una inversión muerta e infructífera.
Sin embargo, Hayek, al ver dichas premisas, detectó que sólo se observaba los impactos a corto plazo, sin tomar en cuenta las consecuencias de mediano y largo plazo. Razón por la que decide hacer sus observaciones sobre el tema.
Hayek establece que al momento de tener una circulación del dinero, en la forma en que Keynes planteaba, provocaría una crisis económica, como rebote del proceso practicado, ya que al no tener un respaldo financiero, se iba a recurrir a la deuda para el consumo. Es entonces donde concluye acerca de los efectos devastadores a mediano y largo plazo.
Es claro entender que no puede existir una estabilidad económica por medio de la deuda para el consumo, puesto que la misma genera la inestabilidad de los individuos, es por ello que Hayek plantea que el ahorro es importante para la sociedad, y que se debe incentivar el mismo, además de promover la cultura del ahorro, con el objeto de impulsar la inversión, por medio de la producción.
Con esta sencilla diferencia de la forma en que debe llevarse el ahorro y la inversión, ambos economistas distan mucho de su concepción de dichas premisas, en donde Keynes genera una forma rápida y artificial de crear riqueza, mientras Hayek plantea una manera más lenta, pero sostenible en el tiempo. La primera, por dar la sensación de riqueza inmediata, es aceptada, sin tener mayor resistencia en su aplicación, mientras que la segunda, como exige trabajo, esfuerzo y producción, sin resultados inmediatos, es rechazada, puesto que no es percibible a simple vista.
