El arte de descubrir, dista mucho al de buscar, es más, es por una pequeña brecha que se separan dichos actos. El primero, corresponde a la forma de poder observar tanto el entorno como sus elementos, y de tener el discernimiento para encontrar algo nunca antes visto, y que ahí ha estado desde tiempo atrás. Mientras que el segundo, es el de hallar algo intencionalmente conceptualizado.
Ahora bien, en el transcurso de la historia del hombre, éste ha hecho muchos descubrimientos, los cuales han permitido el desarrollo y la evolución de la humanidad, por tan insignificante que llegue a parecer. Es más, muchos de los mayores promotores del desarrollo humano, se han visto considerablemente afectados, para bien o mal, por estos develamientos.
Tal es el caso de los Rayos X, el cual fue descubierto por el ingeniero mecánico y físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, quien en el año de mil ochocientos noventa y cinco se encontraba realizando ciertos experimentos para analizar la fluorescencia violeta de los rayos catódicos. Sin embargo, hubo un efecto inesperado el cual le llamó la atención, y pudo percatarse que destellaba un sutil resplandor amarillo-verdoso sobre un cartón con una solución de cristales de platino-cianuro de bario.
Dicho suceso, propicio que él siguiera investigando el fenómeno, para poder comprender qué es lo que estaba ocurriendo.
Dicho suceso, propicio que él siguiera investigando el fenómeno, para poder comprender qué es lo que estaba ocurriendo.
Durante las diferentes pruebas que realizó el Ingeniero Röntgen, tuvo la idea de alejar la solución paulatinamente del cartón, observando así que dicho resplandor se mantenía, por lo que dedujo que podría ser el resultado de una radiación invisible al ojo humano, sin embargo, la misma podía penetrar los objetos.
Esto lo condujo a continuar con sus experimentos durante varias semanas para poder comprender qué era aquello que estaba sucediendo.
Dichos ensayos los llevaron a intentar el tomar una fotografía, y observo que esta velaba las placas. Por lo que decidió hacer pruebas con el cuerpo humano, viendo por primera vez sus propios huesos. Tras algunos intentos más, pudo sacar la primera placa de Rayos X, precisamente la mano de su esposa con su anillo.
Por medio de ejemplo, se ilustra claramente que el proceso del descubrir algo nunca antes visto por otros, depende mucho de la habilidad de poner atención a aquellos elementos que están en el entorno, y de la forma en que la combinación de la praxeología, pueden llevar a nuevos hallazgos, los cuales podrán ser de utilidad personal, como para la humanidad.
