Se dice, que Guatemala es una
República, o al menos eso es lo que nos indica la Constitución de la República,
sin embargo, es un hecho que se encuentra muy lejos de la verdad, ya que en
ningún momento se cumple con los requisitos para considerarla como tal,
actualmente la nación no se gobierna bajo este modelo, por más que se denomine
así, para lograrlo, primeramente debe tener cinco características
importantes.
Dichas premisas son, a) La
división de poderes y su control recíproco; b) La participación política activa
por parte de los ciudadanos; c) La representación de todas las clases sociales
dentro de las instituciones de gobierno con iguales atribuciones y prevalencia
de ninguna; d) La libertad e igualdad; y, e) La realización de la justicia y
del bien común.
Es por ello importante recordar el
precepto de estas bases, que es el imperio de la ley, y no el imperio del
hombre. Sin embargo, hay que entrar en discusión
y discernimiento ante el enunciado señalado, puesto que, en la historia de Guatemala,
habrán existido algunos intentos de buscar la defensa y preservación de la
libertad, en diferentes épocas, corrientes filosóficas, ideales, intereses o
cualquier otro incentivo.
Ahora bien, la pregunta acá sería
¿han logrado alcanzar el objetivo trazado?, o por lo menos ¿han dejado los
cimientos para construir sobre ellas el alcance de la verdadera libertad?
La respuesta es no y no, Guatemala
como país, ha pasado por varios procesos históricos, desde el derramamiento de
sangre, a luchas de poderes por medio de la política partidista; desde la
separación e independencia de la corona española, hasta la libertad del
individuo. Pero, ninguna de estas
luchas, sin importar los medios que utilizaron, para alcanzar el ad libitum,
han prevalecido en el tiempo, tristemente, el guatemalteco de alguna forma u
otra, llega a perder este valor tan importante de su existencia.
Si bien es cierto, se presume que
uno de los modelos que mejor ha logrado establecer la libertad a nivel mundial,
son los Estados Unidos de América; empero, éste mismo país, en pro de la
libertad, ha detentado contra aquello que dice guardar y cuidar. Es un hecho lamentable, puesto que, en el
conflicto armado de Guatemala, El Salvador y Nicaragua, de los principales
financistas, era precisamente este país, que proclama y exige la libertad
dentro de sus fronteras, pero no le importa destruirlo fuera de ellas.
Esto lo hace, únicamente con el
objeto de imponer sus ideales, sobre los países, que para ellos son inferiores,
o que tienen algún interés en particular sobre ellos, tal es el caso de
Afganistán e Irak, países a quienes proveyeron de armas bélicas y bioquímicas,
respectivamente; primeramente, para derrocar a la Unión Soviética, puesto que
representaba un peligro para sus intereses políticos y económicos a nivel
mundial, y el segundo, por el tan anhelado petróleo.
En Centro América en cambio, el
famoso triángulo norte, ha sido de gran importancia gobernarlo y tener poder
sobre él, al grado que sutilmente han implementado una institución para
combatir la impunidad en el territorio guatemalteco y hondureño; queda juzgar
si el trabajo de dichas organizaciones, realmente son para proteger a los
países de la ilegalidad que tanto prevalece en el gobierno de ambas naciones, o
simplemente es una estrategia muy bien diseñada, para privar la soberanía de la
tan mencionada y denominada República, de uno y otro.
Actualmente, las instituciones del estado, se
someten voluntariamente a las disposiciones que dicta la Comisión Internacional
Contra la Impunidad en Guatemala, al grado que llegan a establecer las
directrices de las investigaciones de mayor impacto nacional; Honduras y El
Salvador, al notar que aparentemente funciona esta comisión, solicitaron a los
EUA, que le proveyera una comisión de esta índole en sus naciones, hoy día, sólo
El Salvador no posee una, pero por ¿cuánto tiempo?, por otro lado, ¿cuál es el
precio oculto, que como ciudadanos se desconoce?, esta es la libertad y la
soberanía que debe poseer Guatemala como país, al igual que nuestros vecinos.
