La coacción y el Estado

Imagen extraída de Google, con fines ilustrativos

 
La coacción y la libertad, son dos antónimos muy marcados, sin embargo, no puede existir uno sin el otro, imperantemente unidas para describir claramente el significado de su opuesto.  Tal como se ha definido, la libertad es la menor existencia de la coacción, y la coacción se define como la ausencia de la libertad, al momento en que se somete un individuo a la voluntad y servicio de otro, según sea el caso; primeramente, se puede decir que es la obligación por razones físicas (To compel), y la otra que es originada por alguna persona (To coerce).

Ahora bien, hay que cuestionarse si el ciudadano común y corriente, se encuentra libre o bajo coacción.  Y se puede decir que un poco de ambos, y que difícilmente la persona per se, puede darse cuenta de la delgada y frágil línea que separa ambos estados, puesto que es casi invisible; no es posible ver la diferencia entre una y otra.  Tristemente, este es un hecho real, que en algún momento todos los habitantes, se han visto envuelto en este dilema, convirtiéndose en una gran dicotomía de criterios.

Inicialmente, se puede señalar que todo ser humano se ve afectado desde el momento en que nace, puesto que, al nacer, el nuevo ser viviente, no puede escoger su nombre, incluso el idioma que va a aprender para poder comunicarse, entre otros sucesos personales.  Entre los aspectos sociales, tampoco puede elegir en dónde vivir, el tipo de vivienda que desee, o al menos el tipo de habitación, no digamos así, si va o no a poseer una religión, y que religión le hubiese gustado profesar.

Todo lo supra mencionado, se da por el simple hecho de que sus padres deciden muchas de los eventos que podrán definir parte de la formación y el carácter del niño, no por ello se puede afirmar que este ha dejado de tener libertad, ya que, en un momento dado, éste alcanzará a aprender aquellas cosas que le gustan, pero siempre dentro de los límites, que han sido previamente delimitados por sus progenitores.  Sin embargo, llegará el tiempo en que tendrá sus propios gustos, tendencias, deseos, inquietudes, intereses, entre otros, generando con ello su propia formación, basados en las premisas previamente indicadas.

Al momento que la persona principia a desarrollar su propio carácter, iniciará a desarrollar su libertad, muy a pesar de seguir inmerso en las reglas y costumbres familiares.  Este suceso es bien interesante y particular, en el cual se puede demostrar que tanto la coacción y la libertad, existen para proveer ciertas cualidades y ventajas al mismo tiempo, permitiendo así que la coacción dé cabida a la existencia de la libertad, y viceversa.

Por esta misma naturaleza innata existente en el ser humano, ha promovido que otros procuren desarrollar métodos para que los hombres puedan ser sometidos a la coacción, sin percatarse que están siendo sometidos a ella.  Una de estas formas, es la famosa mercadotecnia partidista, puesto que su fin primordial es el mover las masas a favor de una persona, logotipo, color o eslogan.

Para lograr este objetivo, utilizan las necesidades de la sociedad, para transformarlos en mensajes subliminales en sus campañas demagógicas, y bombardean constantemente sus propósitos egoístas, sobre los habitantes en general, sin importar dónde vivan, su etnia, costumbres, nivel académico, religión, edad, género, por mencionar algunos aspectos; y logran con ello, el voto de todos aquellos a quienes logran penetrar su mente, siendo manipuladas por el mensaje transmitido.

Es de lamentarse cómo la manipulación, para llegar a una coacción sobre aquellos que serán gobernados por el que mejor discurso demagógico promulgó, se ha convertido en una profesión, en la cual muchos han sacado un lucro por asesorar al político partidista, los cuales, seguramente han perdido los escrúpulos, principios, valores y ética, puesto que no le importa que al ganar su asesorado, cumpla o no con el discurso proselitado.

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