Desde el inicio de la historia
humana, la libertad ha sido un valor altamente anhelado y deseado, tanto en
forma personal, familiar o social. Sin
embargo, la privación de la misma, ha sido la causal de muchas conquistas y
colonizaciones, detentando las costumbres, tradiciones y valores de una
sociedad. Por esta razón, la antigua
Europa, empezó a realizar migraciones fuera de sus fronteras, en búsqueda de
tan preciado tesoro, que fueron expropiados.
La libertad como tal, ha sido
motivo de muchas revoluciones a lo largo de la historia del hombre, sin
embargo, su esencia, su significado, su naturaleza, ha sido adulterada en forma
considerable y constante, por aquellos que ansían el poder sobre aquellos que
pretende gobernar.
De esta manera, podemos decir que
la Libertad llega a un estado de huera, y derivado a ello, se ha corrompido de
alguna forma u otra, razón por la cual Hayek, al incursionarse en este tema, es
muy claro al señalar que todos los seres humanos, tenemos una necesidad innata
de ser libres, y no esclavos de otros, buscando así el mecanismo para gozar de
dicha libertad.
Tristemente, se puede observar
que la libertad en su expresión máxima de corrosión, se ha mal interpretado, y
llevado a un punto en el que ésta se ve en el peligro de su extinción, debido a
que mucho entes han estado interesados en privarnos de ella.
Libertad, es el núcleo o el
fundamento sobre la cual todos los valores, sin importar su clasificación, se
basan, siendo ésta la premisa de los mismos.
Ahora bien, ¿por qué es tan importante la libertad sobre los valores?,
la razón es muy simple, porque la libertad nos permite actuar de manera tal que
podamos tener una sociedad libre de abusos sobre los demás. Tomando en cuenta, la ausencia de la
coacción, la no arbitrariedad del actuar humano, y sobre todo, la libertad que
la ley nos concede para poder hacer uso de la praxeología. Estos tres en su conjunto, dan paso al
derecho que como seres humanos poseemos, de nuestra vida, libertad y propiedad
privada.
Hoy por hoy, se puede observar
que este eje tan importante, no existe en la sociedad guatemalteca. Ahora bien, ¿cómo es que esto se da?,
primeramente, Guatemala como país, está sufriendo mucho con el tema de la extorsión
y el sicariato; seguido de éste fenómeno que está azotando el país, se
encuentra la falta de inversión, por la falta de infraestructura, generando con
ello la falta de empleo; las constantes expropiaciones de los órganos del
estado al ciudadano, denominados impuestos; además de la inminente corrupción
de los gobernantes, funcionarios públicos, trabajadores del estado, o incluso
de sus familiares.
Claro está que existen muchos
otros fenómenos que están devastando considerablemente la libertad del país,
sin embargo, al parecer, estos son los que más se mencionan en todos los medios
de comunicación, denotando que aquellos que gobiernan el país, se consideran
seres omniscientes, capaces de resolver las necesidades de todos, imponiendo
leyes coercitivas, que lejos de ayudar al bienestar de la sociedad, la
destruyen.
Es por ello imperante, que todo
ciudadano entienda y comprenda que el Estado de Guatemala, son los mismos
ciudadanos, y no el gobierno, y que cada uno tome su rol dentro de la sociedad
guatemalteca, no utilizando la coacción o cualquier otro medio que detente la
libertad de su vecino, sino por el contrario, es necesario que como persona
libre que es, tome consciencia y actúe en base al privilegio de gozar dicha
libertad, aportando en pro de la comuna.
Dicho de otra manera, si yo soy libre, debo luchar por mi libertad, la
de mi familia, y dar la misma oportunidad a los demás.
